lunes, 1 de octubre de 2012

Me pregunto hasta cuando nos damos cuenta que las palabras lastiman a las personas.
Yo tenía una amiga, Rubia. Todos se burlaban de ella por serlo, no era enserio, pero simplemente lo hacíamos y era nuestra amiga. Cuando dejamos la secundaria y entramos a la preparatoria, como es el curso natural de las cosas, Rubia cambio, ahora la veo y no es la chica tímida, risueña y cohibida que yo recordaba, pero lo mejor de esto es que sigue siendo tan risueña como la recuerdo, pero ahora la veo y veo seguridad, veo felicidad, de la real. Yo misma, soy un vivo ejemplo, hay cosas que antes nunca pude hacer, por la gente ya estaba acostumbrada a como solía ser, y la gente teme al cambio, teme a lo desconocido.

Me pregunto hasta que punto las personas que nos aman nos retienen, y no nos dejan florecer. Tal vez no a propósito, tal vez ni si quiera lo planean, pero lo hacen.

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