Y te pasas el día y la noche escuchando a Benedetti,
miserable unas, sonriente otras.
No entiendo tus dolores de cabeza,
ni lo que te rompe el corazón.
Sé que aunque eres feliz, ves las dudas,
haces preguntas, que solo te consiguen asustar.
Ves, comparas, te asustas, te pones feliz.
Así eres tu.
¿Cuando te dejas querer?
¿Cuando te dejas llevar?
¿Puedes dejar las dudas y lo demás atrás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.