Me agradas, pero eres un idiota. Me gusta tu mirada, y la sinceridad en ella, pero
odio lo ciego que puedes llegar a ser. Me encanta tu olor, pero siempre te alejas de mi.
Y la forma en la que ríes, no es tímida, no es discreta, es contagiosa.
Si algo he aprendido es que no sé necesita
estar enamorado para escribir de amor.
A veces solo basta con verlo.

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